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Foto: Rebeca Gascón

“No uséis el nombre de la ciencia en vano” Seducidos por la sinrazón/Cuatro Crisis y Diez premisas clave que tumban la desinformación sobre gatos y ecología 

Paradójicamente en nombre de la ciencia, unos pocos, pero ruidosos, quieren desprestigiar el método científicamente probado[1] que controla la población felina y preserva los mecanismos de reajuste de los ecosistemas, la llamada gestión ética felina. Pisoteada, despiezada, manipulada y maltrecha estaría “la ciencia” en la que dicen basarse unos pocos para ir contra la intervención compasiva en las colonias de gatos. Y lo peor es que a la prensa le gusta, y lo repite sin molestarse de comprobar la veracidad -algo a lo que obligaría su propia deontología-. Los titulares de los felinos comunes como causa de la destrucción mundial resultan más jugosos, y generan más tráfico en redes, que la mala noticia de que todos debemos introducir cambios en nuestro estilo de vida para frenar el empobrecimiento biológico global.

El CER (captura, esterilización y retorno de gatos autóctonos) no se lo han inventado las gateras ni el proyecto de ley de Protección Animal, salió de la teoría y la práctica científica. Todos los gatos bajo un control ético pasan por un quirófano y son atendidos por profesionales colegiados. Los ejecutores de capturas para la muerte o el confinamiento de gatos no tienen por qué saber ni leer.

Otra idea rápida para la reflexión: Imaginemos un escenario en el de repente desaparecen todos los gatos de la capa de la tierra ¿Alguien se cree que eso se traduciría una mejora significativa de la biodiversidad? ¿De verdad alguien es capaz de creerse eso? ¿No será que la solución de los ecosistemas exige medidas ambiciosas, constructivas y valientes que afectan radicalmente al estilo de vida de los humanos?

La pandemia sirvió a algunas aves para repoblar áreas húmedas que reverdecieron jubilosas gracias a la restricción del tráfico humano. Muchos de esos espacios han vuelto a ser profanados para abrazar ansiosamente a la industria turística. Ciertas especies migratorias han perdido de nuevo sus nidos atropellados por chiringuitos, rodillos de vehículos municipales y chancletas. Las toallitas húmedas, las colillas y los fragmentos plásticos son, por ejemplo, mucho más dañinos con la naturaleza que los gatos. ¿Vamos a matar a los gatos -porque encerrar gatos callejeros en recintos también los mata- cuando tienen un papel residual en la crisis ecológica y olvidarnos de todas esas otras mierdas? ¿Hablamos de ecología? ¿Nos metemos con el impacto de la ganadería, la agricultura, la moda o la mayoría de industrias químicas o el transporte con respecto a la naturaleza? ¿O sólo se trata de convertir a los gatos en una nueva especie cinegética?

Hagamos otra analogía: ¿Te imaginas a una persona politraumatizada víctima de un accidente de tráfico y que los sanitarios se ocupasen de si hubiera o no salmonela en la ensaladilla rusa del restaurante de la esquina? Eso es lo que hace la furia (financiada) contra los gatos: ocuparse de una improbable intoxicación mientras un herido crítico -la biodiversidad- es amenazada por acción y omisión humana. El Gobierno español tiene la obligación de cumplir la agenda 2030 y aunque sea impopular, debe diagnosticar los grandes males de la víctima y aplicar los tratamientos adecuados, aunque haya una disidencia tramposa que señale dianas inocentes. Europa nos recrimina constantemente la negligencia en la gestión de la población de perros y gatos: se trata de alcanzar el dintel que marca el siglo XXI. Es falso que proteger a los gatos es despreciar la biodiversidad, de hecho, la realidad tozuda evidencia todo lo contrario. Solo el compromiso responsable y compasivo con lo no humano nos hará más humanos y nuestro entorno más habitable y plural.

La revolución verde no puede hacerse invocando a la muerte. Las cortinas de humo deben ser atravesadas por la luz de la razón.

Detrás de la campaña antigatos hay cuatro crisis:

  1. La crisis de la lógica: si se está organizando la sociedad para solucionar la sobrepoblación felina de la mano de la ciencia veterinaria ¿Por qué reivindicar como ciencia la voluntad de los cazadores? Siendo la caza una amenaza probada para el equilibrio ecológico y de la sociedad en general ¿Por qué se reivindica la causa de la biodiversidad para extender la lógica de la muerte?
  2. La crisis de voluntad de saber: reivindicando clichés y estudios parciales para atacar las buenas prácticas. La verdad es víctima de una mirada parcial que sólo rescata la conformación del propio instinto o interés oculto. Se trata del llamado sesgo de confirmación o peor, de la manipulación informativa.
  3. La crisis de la voluntad de mejorar; si tradicionalmente con las poblaciones de los gatos no se ha hecho nada o se los ha matado cruelmente ¿Por qué molesta tanto que por fin se les atienda de un modo probado y compasivo? Supuestos investigadores hacen luz de gas a colegas especializados y a quien con humildad y mucho esfuerzo obramos y difundimos las buenas prácticas.
  4. Una crisis informativa; Varios estudios revelan que de la mayoría de los textos digitales compartidos han sido seleccionado exclusivamente con la lectura de los titulares. Más bits de datos que nunca, pero menos información que nunca. El caldo de cultivo de las fake news, la infotoxicación y el populismo. La precariedad de los medios informativos los convierte en tablones de anuncios y no en guardianes de la información.

De todo, incluido supuestos científicos, se habla “de oídas” y tal vez como ecos de los susurros de los verdugos que quieren hacer aún más de toda España un coto. Cuando se habla de gatos como amenazas se ignora deliberadamente la incidencia y los beneficios de la gestión ética. Cuando se señala a la comunidad científica se da pábulo a una parte no acreditada que reforzaría los intereses particulares. De igual manera que hay médicos negacioncitas de la COVID-19 hay licenciados en ciencias que opinan sin el rigor al que obligaría su potencial. Tener una capacidad argumentativa y desarrollarla basándose en evidencias no es lo mismo. FdCats ya tenemos experiencia en eso de combatir las informaciones falsas filtradas desde la academia y conseguir la lógica reconciliación de los conversos con los expertos. Rectificar es de sabios.

El método científico exige de la comprobación o refutación de una hipótesis inicial mediante la rigurosa ejecución de experimentos en los que se controlan con honestidad todas las variables, y según una abstinencia absoluta de los sesgos emocionales o remunerados, etc. de todo eso vemos poco o nada en los estudios difundidos. Estamos totalmente de acuerdo en una cosa y por eso lo vamos a poner en rojo y en mayúsculas:

EL MÉTODO CER EXIGE UNA METODOLOGÍA Y UNA INVERSIÓN SUFICIENTES SEGÚN UNOS PROTOCOLOS PRECISOS. SI NO SE SIGUE REPRODUCE CON RIGOR CIENTÍFICO NO ES CER, ES OTRA COSA… ALGO QUE DAÑA EL PRESTIGIO DEL PROCEDIMIENTO ÉTICO DE GESTIÓN FELINA.

Si la administración, con una planificación económica insuficiente, y las entidades, sin una metodología escrupulosa de castración universal y en “mancha de aceite”[2], no cumplen su parte se desacredita el CER confundiéndolo con otra cosa. Desde FdCats llevamos años abogando por una aplicación precisa de la monitorización de las capturas, los individuos y las comunidades para que se esterilice el mayor número de gatos posible de manera que la proliferación sea imposible entre los habitantes originales de una zona y se retire a los recién llegados caseros abandonados. La gestión de las poblaciones felinas mediante el CER es el único método eficiente para la reducción de gatos en libertad, acompañados siempre de una estrategia sólida de abandono cero y control reproductivo.

Una analogía más: vas a un profesional de la medicina que te receta un fármaco determinado con una posología, llegas a casa y no te tomas la medicina, o te la tomas en parte o te tomas otra parecida de nombre y sin seguir las instrucciones ¿Si no mejoras de tu enfermedad es culpa del medicamento? En el texto publicado oportunamente se denuncian las deficiencias de la aplicación del CER por que hacer cuatro esterilizaciones aquí y allá a demanda o por antojo no funciona. El CER funciona en la calidad y cantidad recomendadas.

Desde que se inició la polémica sobre la afectación de la población felina sobre la riqueza ecológica lo único claro es que nos faltan datos. No se conoce el impacto de los gatos sobre todos los lugares y todas las especies. Decir esto repitiendo los argumentos de reputados científicos es un ejercicio de honestidad que no vemos reflejado en otros profesionales.

Para hablar con propiedad todos los amantes del conocimiento acuerdan que importan más los datos que las opiniones.

Os habíamos prometido diez puntos y ahí van de modo muy resumido:

  1. El rol de los gatos como amenaza a la biodiversidad es muy, muy, muy residual y en todo caso dentro del rango de la acción de la propia naturaleza.
  2. La mejor estrategia de reducción del impacto felino es la gestión ética. También es la mejor estrategia de bienestar y convivencia.
  3. La retirada súbita o traslado de gatos de un área funciona como estímulo para la reocupación de nuevos individuos y el desequilibrio ecológico. Es peor el remedio que la enfermedad.
  4. El método CER pretende reducir del todo la población felina descontrolada. Se cuida para que el número de gatos sin dueño se reduzca a su mínima expresión.
  5. Los gatos esterilizados y bien alimentados (pienso con alto contenido proteico) aumentan los periodos de reposo y reducen su capacidad y voluntad de predación.
  6. Los gatos, extendidos a lo largo y ancho del planeta desde hace 9000 años, no son una especie invasora.
  7. Los gatos que dañaron las especies autóctonas de alguna isla en las antípodas no estaban controlados. Se usaron como predadores en los barcos y se les abandonó a su suerte lejos de su origen donde lucharon por sobrevivir.
  8. La eliminación súbita de una especie en un ecosistema produce reajustes que en muchos casos puede abocar al desastre en forma de enfermedades y desequilibrios. Si se pretende realizar un cambio este debe ser planificado, progresivo, respetuoso y monitorizado.
  9. Existen intereses políticos, económicos e ideológicos detrás de las amenazas a los gatos y su gestión ética.
  10. La falta de madurez y de recursos de los medios informativos privilegia las polémicas superficiales sobre el análisis riguroso y pormenorizado de un problema. Mucha parte de la prensa está fallando en la difusión del CER como un método científico orientado al decrecimiento orgánico y compasivo de la población felina sin propietario.

No sabemos hasta qué punto puede tener que ver que la gestión ética felina esté siendo liderada por mujeres para estar despertando ciertas suspicacias en colectivos que están viendo, por primera vez en la historia, cuestionada su soberanía. No ahondaremos en eso, a diferencia de otros, no nos gustan las generalizaciones.

De manera simple vamos a compartir algunas ideas que estaría bien poder reflexionar constructivamente a través de las redes sociales. La comunidad gatera está asustada por la expansión de argumentos antigatos que se disfrazan de «defensa de la biodiversidad». Los esfuerzos de los municipios y la comunidad gatera que desarrollan el método CER hacen más por el medio ambiente (y en beneficio de todos) que todos los desafectos a los gatos juntos. Suponiendo que los gatos son un problema ¿Por qué las estrategias de la reducción ética de su población molesta a tantos? ¿No será la ecología una excusa? La contundencia de que la esterilización felina es la mejor intervención posible, también para la biodiversidad, parece molestar a los amantes de las armas y la predación ociosa. Mantener a los gatos en sus colonias mientras se reduce su población supone tener que respetar a determinados animales que, cuando apetece, se usan como objetivo cinegético o pueden competir con el deporte sangriento.

Los gatos son víctimas de una campaña de descrédito que quiere reforzar la violencia a toda costa. No son los gatos los culpables: es la política y la especulación. Se pretende cargar sobre los gatos la responsabilidad de la fragilidad de ecosistemas dañados gravemente por la actividad humana, desviando así la atención sobre los auténticos problemas que ponen en peligro la biodiversidad. Según declaraciones de expertos medioambientales y líderes ecologistas el reconocimiento de que el impacto de los gatos es mínimo. No son ni de lejos la principal causa del riesgo al que se somete a numerosas especies, está bien estudiar específicamente su impacto y tener muy claro en esos estudios si hablamos de poblaciones controladas y esterilizadas o no. Los datos que si tenemos a través de diversos informes sobre biodiversidad nos exigen a los humanos que renunciemos con urgencia a numerosas actividades y consumo que están dañando el planeta. Son evidencias incómodas y se recurre a la criminalización de un tercero para que nada cambie. Se pone el foco en el eslabón más débil traicionando nuestra responsabilidad. Los últimos coletazos de una mentalidad predatoria y primitiva se disfrazan de conciencia ecológica y simula lucir una bata blanca.

Os ponemos un ejemplo más, esta vez de un trabajo conjunto bien hecho. Un análisis pormenorizado de las amenazas sobre dos variedades de reptiles en unas dunas de una población de la costa mediterránea promovió una actuación conjunta satisfactoria para todos. Se cerró un local temporal de ocio nocturno, se clausuraron los accesos a los peatones, se intensificó la higiene y el control de vertidos en un área agrícola colindante, se eliminaron los restos alimenticios abandonados de los domingueros en un área de recreo y se esterilizó la colonia contigua. Se formó a las alimentadoras hasta convertirlas en gestoras conscientes del método. En tres meses pudieron avistarse nuevas especies, aunque se tuvieron que crear áreas de refugio frente a las aves.

Algunos interesados en el rédito político atacan a los gatos firmando y difundiendo graves especulaciones que avalaría daños irreparables. Algunos digitales son especialmente hábiles en viralizar lo que les interesa. La ciudadanía debería saber más sobre el CER y cómo la gestión ética contribuye al bienestar global. La calidad científica de los argumentos presentados carece el rigor que debieron tuvieron los trabajos cono los que se titularon, pero respecto al tema que nos ocupa, extrapolando estudios descontextualizados y parciales y aportando datos sesgados sin la metodología científica exigible. Se están justificando inversiones de fondos europeos que alivian en parte la precariedad de la investigación es España, como si una especie amenazada se tratase, algunos profesionales miran de sobrevivir hipertrofiando la relevancia de su ámbito aún a costa de una mirada más comprehensiva y global. Echamos de menos una mirada holística que en lugar de desenvainar las armas para defender algún fenómeno puntual y estacionario se sumen los potenciales para colaborar como ya se ha hecho en algunas ocasiones.

Los mecanismos propagandísticos que alimentan ciertos intereses están multiplicando sus esfuerzos. Los oídos se mantienen sordos a los argumentos más consistentes, novedosos y específicos. Medios paradigmáticos en la promoción de la sangre y la brutalidad ensucian a las instituciones académicas. La relación cinegética y ecologista sorprende y asusta en determinados ámbitos.

Cabe preguntarse qué intereses tienen ciertos componentes de la comunidad científica a quienes el CER les parece el fin de la biodiversidad pero que nunca se preocuparon de un problema global y generalizado como es el abandono de animales de compañía y sus posibles repercusiones. El desconocimiento de las dinámicas, la etología y el entorno social pone en entredicho la adecuación a la realidad de estos científicos. La pertenencia presunta o demostrada a una comunidad no hace inmune al error ni al sesgo interesado. Se evita contrastar información con otros científicos con opiniones contrarias, desacreditando profesionales de primer orden que intentan poner el foco en otras opciones y opiniones.

Conseguir que los medios generalistas se informen y difundan nuestro buen hacer y el de los municipios CERtificados sería de gran utilidad. Los proyectos son numerosos y variados, cada ayuntamiento ha ido planificando apoyándose en las asociaciones protectoras y en los ciudadanos voluntarios diferentes programas adaptados a sus condiciones específicas. Es necesario llegar a la ciudadanía y que entienda los beneficios que el CER tiene para toda la población, para los gatos y para la propia biodiversidad.

La continuidad y la mejora integral de la comunidad que cuida de los gatos callejeros es la mejor respuesta. Las buenas prácticas acallarán la intoxicación desinformativa. La formación, los resultados, el movimiento social y asociativo son imprescindibles para defender prácticas éticas en el control poblacional y nuestro trabajo de años, nuestros esfuerzos y nuestra entrega, que ahora pretenden ser ridiculizados y denostados como una actividad dañina.

[1] Respaldado desde hace décadas por veterinarios especialistas como los miembros de GEMFE (Grupo Especialista Medicina Felina de España) referentes internacionales indiscutibles. Ver: https://www.avepa.org/pdf/GRUPOSTRABAJO/POSICIONAMIENTO_Colonias_Felinas.pdf

[2] Se trata de esterilizar un mínimo del 80% de los individuos de una colonia antes de pasar a la siguiente que debe ser la concomitante para evitar que la migración espontánea de individuos eche al traste el porcentaje de gatos y gatas infértiles. Esterilizar una parte de la colonia, o individuos determinados de colonias salteadas no soluciona la superpoblación.

11 comentarios
  1. Mercedes Andani Ortega
    Mercedes Andani Ortega Dice:

    Fantásticamente bien escrito.
    Estoy totalmente de acuerdo.
    Soy médico y durante mi época del postdoc trabaje en investigación, tanto en la facultad de medicina de Valencia como en la de Oxford y puedo asegurar que los científicos de verdad siempre aportan su nombre y mucha bibliografía que apoye su teoría. Cosa que no ocurre en estos artículos tan tendenciosos y falsos.
    Llevo más de 20 años, cuidando una colonia felina en mi ciudad y jamás me he contagiado de nada.
    Gracias a la aplicación del plan CER, nuestra colonia se ha ha reducido de 120 gatos a 20. Por supuesto también se han dado muchos gatos en adopción y otros han fallecido por edad o enfermedades, pese a tener la mejor atención veterinaria. Es diferencia de 100 individuos es la diferencia entre LA no aplicación y la aplicación del CER.
    Los gatos están junto al ser humano desde los albores de la humanidad. Nunca han creado ningún problema. Eliminarlos, fomentando su extinción, sería romper la cadena biológica, lo cual siempre trae consecuencias catastróficas. El gato es un eslabón fundamental, ya que es el depredador natural de los roedores. Basta con olerlos para que los roedores se alejen. La extinción de gatosen la Edad Media por la incultura y leyendas negras, trajo las epidemias de peste que diezmaron la población mundial. ¿Es que no tenemos ya bastantes pandemias?.
    Creo que estos supuestos científicos tienen muy poca memoria histórica y muy poca autocritica. Les recuerdo que es el ser humano, el que está destruyendo el planeta, la capa de ozono, vertidos tóxicos y basura en los océanos y ya ha hecho desaparecer cientos de especies animales.
    En mi opinión es evidente que hay intereses espurios detrás. A ciertos lobbies taurinos, cazadores y ganaderos, les ha venido muy mal la nueva Ley de Protección Animal y tratan de atacarnos a los animalistas por el que creen nuestro lado más débil.
    La ignorancia es muy atrevida.

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  2. Mercedes Andani Ortega
    Mercedes Andani Ortega Dice:

    Olvidaba comentar que en los ANIMALARIOS de los departamentos de investigación se acumulan perros, gatos, cobayas, hamsters y ratones que son impunemente sacrificados en honor a la ciencia y en beneficio del ser humano, existiendo métodos alternativos perfectamente válidos como, cultivos celulares y modelos informáticos. Porqué se siguen masacrado animales habiendo alternativas desde hace más de 30 años??
    Los científicos no tienen precisamente las manos blancas.

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  3. Félix López
    Félix López Dice:

    Me parece vergonzoso este artículo y fuera de toda veracidad. No nos remitamos, como propaganda facilona, a que el gato lleva miles de años y que por eso tiene derechos adquiridos, sacado de su contexto; siempre ha sido una especie invasora. En tiempos no muy lejanos, la mascota como tal; no existía y solo era un apéndice más que se usaba para ¿controlar roedores? y no había control en su reproducción y expansión. Hoy en día
    hay miles de perros y gatos deambulando por ahí y mejor o peor alimentados, siguen manteniendo el instinto predador que conlleva la aniquilación de muchas especies de aves y anfibios.

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  4. Jordi
    Jordi Dice:

    Tristemente este articulo muestra una vez mas la gran frecha que existe en cuanto a la problematica de les gatos asilvestrados (tanto en entronos urbanos o agricolas). Este articulo solo muestra la vertiente animalista: se preocupa por el bienestar de los gatos. La faceta ecologista, por el contrario, se ocupa de entender los efectos de largo alcanze – a todas las especies de los ecosistemas.
    Es un debate diferente, ya que los ecologistas entienden que hace falta mirar por todas las especies (entendido com la ‘salud de los ecosistemas’, tanto si son ecosistemas urbanos como si no). A partir de un articulo del smithsonian por ahi el 2010, se descrubio que los gatos domesticos asilvestrados en norte america matan pajsros, reptiles, amfibios y micromamiferos en la escala de millones por año. Repito, MILLONES por año.
    Este articulo parece obviar dicha informacion en pro de una defensa a ultranza del bienestar y derechos de los gatos. Es que la muerte de millones de animales, que si no fuera por la irresponsabilidad de dejar gatos en libertad no estarian muertos, no es sangre que tambien mancha nuestras manos? Porque la vida de los gatos domesticos asilvestrados si tiene importancia y la de estos (mucho mas numerosos) no? No es esto especismo tambien? Estamos hablando tranquilamente de una escala de alomejor 10-100 animales muertos por cada gato en un año.
    En definitiva, es un debate etico complicado. Pero recaer en argumentos animalistas para gestionar ecosistemas es como intentar escribir un libro con una cuchara de madera. No es una herramienta compatible. Y si, los ecologistas son animalistas, pero en pro del conjunto (ecosistema) y no de especies concretas.
    Por cierto, que a todo esto se me ha olvidado comrntar la cantidad de especies extinguidas localmente y globalmente por los gatos. Es por algo que en Australia se cazan gatos, no porque odien a los gatos sino porque estos estan a punto de extinguir decenas de especies que tienen tanto derecho como los gatos a existir (o mas si se tiene en cuenta que estas especies vivian en pqz antes que llegaran los gatos a australia.
    Dejo un link a un estudio que SI esta revisado por la comunidad cientifica internacional: https://besjournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/pan3.10073
    Tambien puedo buscar el paper del smithsonian si hay interes, pero ahora estoy con el mobil y si salgo de la pagina se me borra lo escrito.

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    • FdCATS
      FdCATS Dice:

      Gracias por exponer su postura. No se preocupe que conocemos ese artículo y muchos otros, es importante no caer en sesgos como por ejemplo «solo se contempla la versión animalista». Estamos en contacto directo con científicos de prestigio que hacen un gran trabajo demostrando el error de extrapolar algunos datos de contextos no equiparables. Gracias a su dominio del inglés puede leer a Boone y los trabajos tanto con modelos matemáticos como las colaboraciones con entidades ornitológicas y la observación de grupos control. Recurrir a una única fuente que además es interesada es un error. Por eso nosotras leemos también los argumentos que presentan los irresponsables que prefieren exterminar gatos que proteger verdaderamente la naturaleza, algo que seguramente no se ajusta para nada a su perfil. Podemos ser socios, aunque algunos se empeñen en oponernos. Saludos cordiales.

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  5. Carlos
    Carlos Dice:

    Se trata de una estrategia muy pensada, con 4 objetivos fundamentales:
    1. Exonerar a la industria de pesticidas y afines, de cualquier daño a la fauna.
    2. Incrementar el tradicional odio a los gatos existente en nuestro país, y permitir que se haga extensivo a los voluntarios y protectoras de animales.
    3. Desligar a los Ayuntamientos de su responsabilidad sobre estos animales, permitiendo y legalizando lo que siempre han hecho: NADA
    4. Permitir a los cazadores por fin, exterminar a todos los gatos callejeros, propósito siempre confesado y intentado su puesta en práctica en algunas Islas Canarias.

    La solución ha de ser cuadruple:
    A. Movilizar a voluntarios, Protectoras, Asociaciones en su defensa, intentando anexionar a los adoptantes y propietarios de mascotas.
    B. Recabar informes científicos menos tendenciososy de más prestigio que los presentados.
    C. Solicitar informes a los veterinarios al respecto.
    D. Solicitar amparo a Instituciones Europeas, ante la barbaridad que se está intentando.

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    • FdCATS
      FdCATS Dice:

      Esperamos poder compartir los resultados de las gestiones que propones. Coinciden con algunas de las estrategias de verificación y transparencia informativa y científica que iniciamos hace semanas. Hay profesionales comprometidos en privadamente reacios a las manifestaciones públicas. Algunos posicionamientos tardan por múltiples razones, algunas complicadas de entender. Esperemos que la producción científica de calidad proliferen y también la difusión ecuánime.

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