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El Dia Nacional del Gato Callejero ha sido el elegido por el Ayuntamiento de Mollet del Vallès para compartir la formación en buenas prácticas de cuidado y manejo ético felino.

Durante la tarde del sábado se impartió una formación específica de primer nivel. Núria Muñoz la Concejala, de entre otros cometidos, de Respeto Animal, dio la bienvenida a las decenas de voluntarias y voluntarios de la colinas felinas locales que llevan tiempo participando en tareas solidarias que benefician a toda la población.

Agnès Dufau, Premio Internacional de Bienestar felino y presidenta de FdCATS, desarrolló tres puntos candentes. Empezó con la necesidad de apoyar el anteproyecto de Ley de Protección y Derechos de los Animales que ha presentado recientemente la Dirección General dependiente del Ministerio de Derechos Sociales. En segundo lugar, Dufau promovió la actualización de la formación en gestión de colonias felinas y  reivindicó el cuidado adecuado de los gatos comunitarios. No quiso acabar su parlamento sin felicitarse por la colaboración surgida desde el Consistorio de Mollet con las personas que cuidan las colonias y en concreto la entidad autóctona Red Solidaria Pro Animal; presente en el acto con varios miembros y con Reyes López, su presidenta, a la cabeza.

Tanto la Concejala Muñoz como su equipo han mostrado una comprensión y voluntad de desarrollo de los métodos éticos de control de la población felina y que se está llevando a cabo desde hace 5 años.

A continuación Mercedes Vara responsable de FdCATS desarrolló de manera pormenorizada las claves del éxito de una buena estrategia de gestión felina. Dibujó las líneas maestras que rigen a los protagonistas del CER. El CER es el método de captura, esterilización y retorno a su área de origen de los gatos nacidos en la calle. El retorno a la calle de los gatos nacidos en ella responde a sus necesidades etológicas, es decir, pasadas 9 semanas de vida un gato es incapaz de adaptarse al ambiente cerrado de una casa o un refugio, pero una vez esterilizado puede tener una vida discreta, sana y feliz. Una buena gestión de la población felina implica la reducción del número de individuos que tienen en la vía pública; su hogar. El CER lleva 50 años demostrando que su aplicación es efectiva, barata y humanitaria. Se orienta a mejorar la convivencia, cuidar de la biodiversidad y cimentar los valores ligados a una sociedad compasiva, avanzada y en definitiva: mejor.

Tal y cómo destacó la concejala cuidar de los gatos nos habla de cómo somos como comunidad. Es innegable la transversalidad de las iniciativas que implican cuidado y compromiso y por eso merece la pena apostar por hacerlo bien con los animales.

Dos voluntarias locales expertas en capturas, Eva y Susana hicieron una demostración del funcionamiento de las jaulas de captura y de dispositivos de seguimiento que demuestran una vez más el férreo compromiso de la sociedad civil molletense por despuntar en protección animal. El acto concluyó con la distribución de manuales de buenas prácticas para todos los asistentes reforzando lo aprendido y sentando las bases de una formación continua que hace de Mollet un municipio avanzado en la materia.

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Foto: As. P. Colonia Felina Torrox

El anteproyecto de Ley de protección y derechos de los Animales presentado el pasado 6 de Octubre en Madrid por la Ministra de Derechos Sociales Ione Belarra y por el Director General de Derechos de los animales muestra la necesaria sensibilidad por los gatos comunitarios. La gestión ética de la población felina se recoge de manera clara desde el título dedicado a las definiciones hasta los últimos capítulos donde se detallan las sanciones. El texto transpira conocimiento, rigor científico y compromiso moral con los tiempos que corren.

Reproducimos en parte el artículo 52:

Artículo 52. Obligaciones de la Administración.
  1. Corresponde a las entidades locales la gestión ética de los gatos comunitarios, a cuyos efectos deberán desarrollar Programas de Gestión Ética de Colonias Felinas que incluirán, al menos, los siguientes aspectos:

a) Fomentar la colaboración ciudadana para el cuidado de los gatos comunitarios, regulando a través de sus normativas municipales los procedimientos en los que se recogerán derechos y obligaciones de ambas partes.

b) Colaboración con Entidades de Gestión de Colonias Felinas debidamente inscritas en el Registro Nacional de Entidades de Protección Animal de la Dirección General de Derechos de los Animales para la implantación y desarrollo de los Programas de Gestión Ética de Colonias Felinas.

c) Asunción por parte de la entidad local de la responsabilidad de la atención sanitaria de los gatos comunitarios que así lo requieran, contando siempre con los servicios de un profesional veterinario.

d) Establecer protocolos de actuación para casos de colonias felinas en ubicaciones privadas, de forma que se pueda realizar su gestión respetando las mismas especificaciones que en vía pública.

e) Implementar campañas de formación e información a la población de los programas de gestión ética de colonias felinas que se implanten en el municipio.

f) Establecer planes de control poblacional de los gatos comunitarios.

Además de estas medidas y de establecer competencias también para las comunidades autónomas, prevé un fondo económico de apoyo que lo facilite. En líneas generales lo que es oportuno ahora es apoyar el anteproyecto pues le queda un largo camino. Sabéis bien que hay gente que no sabe o no quiere comprender la importancia del cuidado de los gatos comunitarios para la convivencia. Los cambios para mejor parecen molestar a algunos y la comunidad felina está en mejores condiciones que nunca para manifestar su fuerza.
Os dejamos un artículo sobre las líneas generales de la ley:
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IDENTIFICACIÓN OBLIGATORIA COMO REQUISITO DE LA UNIÓN EUROPEA
La UE en un documento de 9 páginas deja claro que por múltiples razones «Considera esencial que los animales de compañía sean dotados de un microchip por parte de un veterinario y registrados en un fichero nacional de identificación y registro de animales con el fin de garantizar su trazabilidad efectiva». 
Sabemos que identificar es proteger y Europa en una resolución de febrero del año pasado -pocos días antes del estallido de la Pandemia- nos obliga a que identifiquemos y por tanto protejamos. Los datos de abandono son apabullantes y se ha acabado el periodo de indulgencia, máxime tras la ratificación del Convenio de Protección de Animales de Compañía de Estrasburgo.
Identificar nos parece caro y una fuente extra de preocupaciones, tal vez por eso hay un porcentaje tan bajo de gatos comunitarios con microchip, pero eso debe cambiar. Muchas personas, entidades e incluso instituciones perpetúan el bulo de que la identificación de los gatos callejeros puede implicar una responsabilidad civil añadida en caso de accidente. A pesar de mantenernos alerta sobre la cuestión, hemos sido incapaces de localizar un sólo caso en que un gato haya sido protagonista de un siniestro y mucho menos de que del mismo se hayan derivado responsabilidades civiles o penales y por tanto penas y/o indemnizaciones. Existen acuerdos de titularidad que permiten a los ayuntamientos cumplir sus responsabilidades en relación a la seguridad en la vía pública, la protección de los animales y los convenios con las entidades de protección animal y gestión de colonias. Hay cada vez más municipios cuyos gatos están protegidos con la marca en la oreja que limita su recaptura o apropiación y con un chip que les ampara a ellos, a sus cuidadoras, a su comunidad y a la administración responsable.
Todas somos conscientes del esfuerzo que significa tener dinero suficiente para aplicar el CER como parte de la gestión ética. Los apuros económicos nos estrangulan y solemos hacer milagros recaudando fondos siempre insuficientes. No podemos dejar de mencionar a profesionales de la veterinaria que aportan cierto alivio realizando cirugías de calidad (mínimamente invasivas y si hace falta, tempranas) a precios ajustados a la realidad de las colonias. Aún son pocos, aunque crecientes los municipios que en un ejercicio de buena gestión invierten en el manejo ético de la población felina e incluyen dentro del presupuesto de la aplicación del CER la identificación mediante transponedor electrónico.
Gracias al chip:
  • Identificamos a cada individuo como miembro de una comunidad controlada. Mejoramos las estrategias de seguimiento y atención sanitaria y de gestión.
  • Evitamos confusiones, incertidumbre y fraude.
  • Limitamos la posibilidad de comercio, extravío, apropiación indebida e indefensión frente agresiones o muerte.
  • Nos ajustamos a las propuestas legislativas más proteccionistas y cumplimos con los requisitos del marco común europeo.

Enlace al texto, pdf, de la UE