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Con frecuencia se escucha que los gatos con acceso al exterior son responsables del colapso de la biodiversidad y de una alarmante depredación de la fauna silvestre. Pero, ¿qué dice realmente la ciencia?

En un artículo publicado en la revista Frontiers in Veterinary Science*, el etólogo Dennis C. Turner cuestiona las conclusiones alarmistas que suelen acaparar los titulares internacionales, desmontando los mitos sobre gatos y biodiversidad

El sesgo y la extrapolación de los datos

La principal crítica de Turner se centra en la manera en que se interpretan y extrapolan los datos de campo. Muchas de las investigaciones se basan únicamente en las presas que los gatos llevan a casa. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que existen diferencias significativas entre lo que un gato transporta al hogar, lo que consume en el campo y lo que simplemente abandona.

El estudio señala que los grandes análisis omiten variables biológicas cruciales:

  • La dinámica de las poblaciones: Afirmar que los gatos matan miles de millones de aves carece de sentido si no se contrasta con el tamaño total de la población de presas ni con su capacidad de reproducción o reposición anual.
  • El efecto del «chivo expiatorio»: Para los analistas y los medios es más sencillo culpar a las actividades depredadoras de los gatos que explicar otros factores antropogénicos directos, como la pérdida de hábitat por la expansión residencial o el uso de productos químicos.

Un impacto real, pero continentalmente sobrevalorado

El autor no niega que los gatos de vida libre ejerzan un impacto sobre la fauna. No obstante, subraya una distinción geográfica e histórica fundamental entre pequeñas islas oceánicas y  regiones continentales: No hay pruebas concluyentes de que los gatos sean los responsables principales de la extinción de especies.

En lugar de generar una alarma social o moral injustificada, el Dr Turner sugiere que los futuros estudios evalúen el impacto real integrando las dinámicas de las poblaciones de presas y evitando los prejuicios. El gato doméstico es, por naturaleza, un depredador eficaz y adaptable, pero culparlo por completo desvía la atención de las verdaderas amenazas ambientales provocadas por el ser humano.

Jornadas Felinas Andaluzas

El tema del impacto de los gatos comunitarios en la biodiversidad ocupó un lugar central en las Jornadas Felinas Andaluzas 2026. Durante la conferencia, veterinarios, ecologistas, biólogos y defensores de los gatos pusieron en común sus conocimientos sobre un tema que nunca deja de generar polémica.

Todas las presentaciones están disponibles aquí: https://www.youtube.com/@jornadasfelinasandaluzas

Puedes descargar el articulo aquí

*El articulo original (inglés) : https://www.frontiersin.org/journals/veterinary-science/articles/10.3389/fvets.2022.1087907/full

El Dr. Dennis C. Turner es un destacado etólogo y antrozoólogo, reconocido internacionalmente por sus investigaciones pioneras sobre el comportamiento de los gatos domésticos y las interacciones entre humanos y animales. Es fundador y director del Instituto de Etología Aplicada y Psicología Animal (I.E.A.P.) en Suiza. Es ampliamente reconocido como coeditor de la obra científica de referencia «The Domestic Cat: The Biology of its Behaviour» (El gato doméstico: la biología de su comportamiento).

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Foto: Rebeca Gascón

“No uséis el nombre de la ciencia en vano” Seducidos por la sinrazón/Cuatro Crisis y Diez premisas clave que tumban la desinformación sobre gatos y ecología 

Paradójicamente en nombre de la ciencia, unos pocos, pero ruidosos, quieren desprestigiar el método científicamente probado[1] que controla la población felina y preserva los mecanismos de reajuste de los ecosistemas, la llamada gestión ética felina. Pisoteada, despiezada, manipulada y maltrecha estaría “la ciencia” en la que dicen basarse unos pocos para ir contra la intervención compasiva en las colonias de gatos. Y lo peor es que a la prensa le gusta, y lo repite sin molestarse de comprobar la veracidad -algo a lo que obligaría su propia deontología-. Los titulares de los felinos comunes como causa de la destrucción mundial resultan más jugosos, y generan más tráfico en redes, que la mala noticia de que todos debemos introducir cambios en nuestro estilo de vida para frenar el empobrecimiento biológico global.

El CER (captura, esterilización y retorno de gatos autóctonos) no se lo han inventado las gateras ni el proyecto de ley de Protección Animal, salió de la teoría y la práctica científica. Todos los gatos bajo un control ético pasan por un quirófano y son atendidos por profesionales colegiados. Los ejecutores de capturas para la muerte o el confinamiento de gatos no tienen por qué saber ni leer.

Otra idea rápida para la reflexión: Imaginemos un escenario en el de repente desaparecen todos los gatos de la capa de la tierra ¿Alguien se cree que eso se traduciría una mejora significativa de la biodiversidad? ¿De verdad alguien es capaz de creerse eso? ¿No será que la solución de los ecosistemas exige medidas ambiciosas, constructivas y valientes que afectan radicalmente al estilo de vida de los humanos?

La pandemia sirvió a algunas aves para repoblar áreas húmedas que reverdecieron jubilosas gracias a la restricción del tráfico humano. Muchos de esos espacios han vuelto a ser profanados para abrazar ansiosamente a la industria turística. Ciertas especies migratorias han perdido de nuevo sus nidos atropellados por chiringuitos, rodillos de vehículos municipales y chancletas. Las toallitas húmedas, las colillas y los fragmentos plásticos son, por ejemplo, mucho más dañinos con la naturaleza que los gatos. ¿Vamos a matar a los gatos -porque encerrar gatos callejeros en recintos también los mata- cuando tienen un papel residual en la crisis ecológica y olvidarnos de todas esas otras mierdas? ¿Hablamos de ecología? ¿Nos metemos con el impacto de la ganadería, la agricultura, la moda o la mayoría de industrias químicas o el transporte con respecto a la naturaleza? ¿O sólo se trata de convertir a los gatos en una nueva especie cinegética?

Hagamos otra analogía: ¿Te imaginas a una persona politraumatizada víctima de un accidente de tráfico y que los sanitarios se ocupasen de si hubiera o no salmonela en la ensaladilla rusa del restaurante de la esquina? Eso es lo que hace la furia (financiada) contra los gatos: ocuparse de una improbable intoxicación mientras un herido crítico -la biodiversidad- es amenazada por acción y omisión humana. El Gobierno español tiene la obligación de cumplir la agenda 2030 y aunque sea impopular, debe diagnosticar los grandes males de la víctima y aplicar los tratamientos adecuados, aunque haya una disidencia tramposa que señale dianas inocentes. Europa nos recrimina constantemente la negligencia en la gestión de la población de perros y gatos: se trata de alcanzar el dintel que marca el siglo XXI. Es falso que proteger a los gatos es despreciar la biodiversidad, de hecho, la realidad tozuda evidencia todo lo contrario. Solo el compromiso responsable y compasivo con lo no humano nos hará más humanos y nuestro entorno más habitable y plural.

La revolución verde no puede hacerse invocando a la muerte. Las cortinas de humo deben ser atravesadas por la luz de la razón.

Detrás de la campaña antigatos hay cuatro crisis:

  1. La crisis de la lógica: si se está organizando la sociedad para solucionar la sobrepoblación felina de la mano de la ciencia veterinaria ¿Por qué reivindicar como ciencia la voluntad de los cazadores? Siendo la caza una amenaza probada para el equilibrio ecológico y de la sociedad en general ¿Por qué se reivindica la causa de la biodiversidad para extender la lógica de la muerte?
  2. La crisis de voluntad de saber: reivindicando clichés y estudios parciales para atacar las buenas prácticas. La verdad es víctima de una mirada parcial que sólo rescata la conformación del propio instinto o interés oculto. Se trata del llamado sesgo de confirmación o peor, de la manipulación informativa.
  3. La crisis de la voluntad de mejorar; si tradicionalmente con las poblaciones de los gatos no se ha hecho nada o se los ha matado cruelmente ¿Por qué molesta tanto que por fin se les atienda de un modo probado y compasivo? Supuestos investigadores hacen luz de gas a colegas especializados y a quien con humildad y mucho esfuerzo obramos y difundimos las buenas prácticas.
  4. Una crisis informativa; Varios estudios revelan que de la mayoría de los textos digitales compartidos han sido seleccionado exclusivamente con la lectura de los titulares. Más bits de datos que nunca, pero menos información que nunca. El caldo de cultivo de las fake news, la infotoxicación y el populismo. La precariedad de los medios informativos los convierte en tablones de anuncios y no en guardianes de la información.

De todo, incluido supuestos científicos, se habla “de oídas” y tal vez como ecos de los susurros de los verdugos que quieren hacer aún más de toda España un coto. Cuando se habla de gatos como amenazas se ignora deliberadamente la incidencia y los beneficios de la gestión ética. Cuando se señala a la comunidad científica se da pábulo a una parte no acreditada que reforzaría los intereses particulares. De igual manera que hay médicos negacioncitas de la COVID-19 hay licenciados en ciencias que opinan sin el rigor al que obligaría su potencial. Tener una capacidad argumentativa y desarrollarla basándose en evidencias no es lo mismo. FdCats ya tenemos experiencia en eso de combatir las informaciones falsas filtradas desde la academia y conseguir la lógica reconciliación de los conversos con los expertos. Rectificar es de sabios.

El método científico exige de la comprobación o refutación de una hipótesis inicial mediante la rigurosa ejecución de experimentos en los que se controlan con honestidad todas las variables, y según una abstinencia absoluta de los sesgos emocionales o remunerados, etc. de todo eso vemos poco o nada en los estudios difundidos. Estamos totalmente de acuerdo en una cosa y por eso lo vamos a poner en rojo y en mayúsculas:

EL MÉTODO CER EXIGE UNA METODOLOGÍA Y UNA INVERSIÓN SUFICIENTES SEGÚN UNOS PROTOCOLOS PRECISOS. SI NO SE SIGUE REPRODUCE CON RIGOR CIENTÍFICO NO ES CER, ES OTRA COSA… ALGO QUE DAÑA EL PRESTIGIO DEL PROCEDIMIENTO ÉTICO DE GESTIÓN FELINA.

Si la administración, con una planificación económica insuficiente, y las entidades, sin una metodología escrupulosa de castración universal y en “mancha de aceite”[2], no cumplen su parte se desacredita el CER confundiéndolo con otra cosa. Desde FdCats llevamos años abogando por una aplicación precisa de la monitorización de las capturas, los individuos y las comunidades para que se esterilice el mayor número de gatos posible de manera que la proliferación sea imposible entre los habitantes originales de una zona y se retire a los recién llegados caseros abandonados. La gestión de las poblaciones felinas mediante el CER es el único método eficiente para la reducción de gatos en libertad, acompañados siempre de una estrategia sólida de abandono cero y control reproductivo.

Una analogía más: vas a un profesional de la medicina que te receta un fármaco determinado con una posología, llegas a casa y no te tomas la medicina, o te la tomas en parte o te tomas otra parecida de nombre y sin seguir las instrucciones ¿Si no mejoras de tu enfermedad es culpa del medicamento? En el texto publicado oportunamente se denuncian las deficiencias de la aplicación del CER por que hacer cuatro esterilizaciones aquí y allá a demanda o por antojo no funciona. El CER funciona en la calidad y cantidad recomendadas.

Desde que se inició la polémica sobre la afectación de la población felina sobre la riqueza ecológica lo único claro es que nos faltan datos. No se conoce el impacto de los gatos sobre todos los lugares y todas las especies. Decir esto repitiendo los argumentos de reputados científicos es un ejercicio de honestidad que no vemos reflejado en otros profesionales.

Para hablar con propiedad todos los amantes del conocimiento acuerdan que importan más los datos que las opiniones.

Os habíamos prometido diez puntos y ahí van de modo muy resumido:

  1. El rol de los gatos como amenaza a la biodiversidad es muy, muy, muy residual y en todo caso dentro del rango de la acción de la propia naturaleza.
  2. La mejor estrategia de reducción del impacto felino es la gestión ética. También es la mejor estrategia de bienestar y convivencia.
  3. La retirada súbita o traslado de gatos de un área funciona como estímulo para la reocupación de nuevos individuos y el desequilibrio ecológico. Es peor el remedio que la enfermedad.
  4. El método CER pretende reducir del todo la población felina descontrolada. Se cuida para que el número de gatos sin dueño se reduzca a su mínima expresión.
  5. Los gatos esterilizados y bien alimentados (pienso con alto contenido proteico) aumentan los periodos de reposo y reducen su capacidad y voluntad de predación.
  6. Los gatos, extendidos a lo largo y ancho del planeta desde hace 9000 años, no son una especie invasora.
  7. Los gatos que dañaron las especies autóctonas de alguna isla en las antípodas no estaban controlados. Se usaron como predadores en los barcos y se les abandonó a su suerte lejos de su origen donde lucharon por sobrevivir.
  8. La eliminación súbita de una especie en un ecosistema produce reajustes que en muchos casos puede abocar al desastre en forma de enfermedades y desequilibrios. Si se pretende realizar un cambio este debe ser planificado, progresivo, respetuoso y monitorizado.
  9. Existen intereses políticos, económicos e ideológicos detrás de las amenazas a los gatos y su gestión ética.
  10. La falta de madurez y de recursos de los medios informativos privilegia las polémicas superficiales sobre el análisis riguroso y pormenorizado de un problema. Mucha parte de la prensa está fallando en la difusión del CER como un método científico orientado al decrecimiento orgánico y compasivo de la población felina sin propietario.

No sabemos hasta qué punto puede tener que ver que la gestión ética felina esté siendo liderada por mujeres para estar despertando ciertas suspicacias en colectivos que están viendo, por primera vez en la historia, cuestionada su soberanía. No ahondaremos en eso, a diferencia de otros, no nos gustan las generalizaciones.

De manera simple vamos a compartir algunas ideas que estaría bien poder reflexionar constructivamente a través de las redes sociales. La comunidad gatera está asustada por la expansión de argumentos antigatos que se disfrazan de «defensa de la biodiversidad». Los esfuerzos de los municipios y la comunidad gatera que desarrollan el método CER hacen más por el medio ambiente (y en beneficio de todos) que todos los desafectos a los gatos juntos. Suponiendo que los gatos son un problema ¿Por qué las estrategias de la reducción ética de su población molesta a tantos? ¿No será la ecología una excusa? La contundencia de que la esterilización felina es la mejor intervención posible, también para la biodiversidad, parece molestar a los amantes de las armas y la predación ociosa. Mantener a los gatos en sus colonias mientras se reduce su población supone tener que respetar a determinados animales que, cuando apetece, se usan como objetivo cinegético o pueden competir con el deporte sangriento.

Los gatos son víctimas de una campaña de descrédito que quiere reforzar la violencia a toda costa. No son los gatos los culpables: es la política y la especulación. Se pretende cargar sobre los gatos la responsabilidad de la fragilidad de ecosistemas dañados gravemente por la actividad humana, desviando así la atención sobre los auténticos problemas que ponen en peligro la biodiversidad. Según declaraciones de expertos medioambientales y líderes ecologistas el reconocimiento de que el impacto de los gatos es mínimo. No son ni de lejos la principal causa del riesgo al que se somete a numerosas especies, está bien estudiar específicamente su impacto y tener muy claro en esos estudios si hablamos de poblaciones controladas y esterilizadas o no. Los datos que si tenemos a través de diversos informes sobre biodiversidad nos exigen a los humanos que renunciemos con urgencia a numerosas actividades y consumo que están dañando el planeta. Son evidencias incómodas y se recurre a la criminalización de un tercero para que nada cambie. Se pone el foco en el eslabón más débil traicionando nuestra responsabilidad. Los últimos coletazos de una mentalidad predatoria y primitiva se disfrazan de conciencia ecológica y simula lucir una bata blanca.

Os ponemos un ejemplo más, esta vez de un trabajo conjunto bien hecho. Un análisis pormenorizado de las amenazas sobre dos variedades de reptiles en unas dunas de una población de la costa mediterránea promovió una actuación conjunta satisfactoria para todos. Se cerró un local temporal de ocio nocturno, se clausuraron los accesos a los peatones, se intensificó la higiene y el control de vertidos en un área agrícola colindante, se eliminaron los restos alimenticios abandonados de los domingueros en un área de recreo y se esterilizó la colonia contigua. Se formó a las alimentadoras hasta convertirlas en gestoras conscientes del método. En tres meses pudieron avistarse nuevas especies, aunque se tuvieron que crear áreas de refugio frente a las aves.

Algunos interesados en el rédito político atacan a los gatos firmando y difundiendo graves especulaciones que avalaría daños irreparables. Algunos digitales son especialmente hábiles en viralizar lo que les interesa. La ciudadanía debería saber más sobre el CER y cómo la gestión ética contribuye al bienestar global. La calidad científica de los argumentos presentados carece el rigor que debieron tuvieron los trabajos cono los que se titularon, pero respecto al tema que nos ocupa, extrapolando estudios descontextualizados y parciales y aportando datos sesgados sin la metodología científica exigible. Se están justificando inversiones de fondos europeos que alivian en parte la precariedad de la investigación es España, como si una especie amenazada se tratase, algunos profesionales miran de sobrevivir hipertrofiando la relevancia de su ámbito aún a costa de una mirada más comprehensiva y global. Echamos de menos una mirada holística que en lugar de desenvainar las armas para defender algún fenómeno puntual y estacionario se sumen los potenciales para colaborar como ya se ha hecho en algunas ocasiones.

Los mecanismos propagandísticos que alimentan ciertos intereses están multiplicando sus esfuerzos. Los oídos se mantienen sordos a los argumentos más consistentes, novedosos y específicos. Medios paradigmáticos en la promoción de la sangre y la brutalidad ensucian a las instituciones académicas. La relación cinegética y ecologista sorprende y asusta en determinados ámbitos.

Cabe preguntarse qué intereses tienen ciertos componentes de la comunidad científica a quienes el CER les parece el fin de la biodiversidad pero que nunca se preocuparon de un problema global y generalizado como es el abandono de animales de compañía y sus posibles repercusiones. El desconocimiento de las dinámicas, la etología y el entorno social pone en entredicho la adecuación a la realidad de estos científicos. La pertenencia presunta o demostrada a una comunidad no hace inmune al error ni al sesgo interesado. Se evita contrastar información con otros científicos con opiniones contrarias, desacreditando profesionales de primer orden que intentan poner el foco en otras opciones y opiniones.

Conseguir que los medios generalistas se informen y difundan nuestro buen hacer y el de los municipios CERtificados sería de gran utilidad. Los proyectos son numerosos y variados, cada ayuntamiento ha ido planificando apoyándose en las asociaciones protectoras y en los ciudadanos voluntarios diferentes programas adaptados a sus condiciones específicas. Es necesario llegar a la ciudadanía y que entienda los beneficios que el CER tiene para toda la población, para los gatos y para la propia biodiversidad.

La continuidad y la mejora integral de la comunidad que cuida de los gatos callejeros es la mejor respuesta. Las buenas prácticas acallarán la intoxicación desinformativa. La formación, los resultados, el movimiento social y asociativo son imprescindibles para defender prácticas éticas en el control poblacional y nuestro trabajo de años, nuestros esfuerzos y nuestra entrega, que ahora pretenden ser ridiculizados y denostados como una actividad dañina.

[1] Respaldado desde hace décadas por veterinarios especialistas como los miembros de GEMFE (Grupo Especialista Medicina Felina de España) referentes internacionales indiscutibles. Ver: https://www.avepa.org/pdf/GRUPOSTRABAJO/POSICIONAMIENTO_Colonias_Felinas.pdf

[2] Se trata de esterilizar un mínimo del 80% de los individuos de una colonia antes de pasar a la siguiente que debe ser la concomitante para evitar que la migración espontánea de individuos eche al traste el porcentaje de gatos y gatas infértiles. Esterilizar una parte de la colonia, o individuos determinados de colonias salteadas no soluciona la superpoblación.

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La modelización de población proporciona información sobre las estrategias más efectivas para gestionar gatos de vida libre. Foto de Neighborhood Cats.

Lo que los conservacionistas y los defensores de  los gatos comunitarios aprendieron de la modelización de poblaciones

Por Valerie Benka, MS, MPP 6 de abril de 2022

(Este artículo fue traducido y publicado con permiso de la Humane Society of the United States. Haga clic aquí para leer el artículo original.)

Un biólogo dedicado a la conservación de aves, otro centrado en especies en peligro de extinción, y un veterinario dedicado al Capturar-Esterilizar-Retornar entran en un bar…

Espera, borra eso. Entran en una sala de conferencias, pero hay cócteles de por medio.

La reunión incluye a John Boone del Great Basin Bird Observatory, Phil Miller del Conservation Planning Specialist Group y la Dra. Julie Levy de Operation Catnip, además de varios otros expertos. Todos son parte de un “think tank” sobre el uso de modelos de población para desarrollar estrategias de  esterilización más efectivas y eficientes para los gatos callejeros.

La reunión conduce a la formación de un comité de 10 personas, organizado por la Alianza para la Anticoncepción en Perros y Gatos (ACC&D) , para desarrollar los modelos. Entre los miembros del comité se encuentran veterinarios, expertos en modelado, profesionales del bienestar animal y economistas de la naturaleza, todos  colaborando en todas las disciplinas y sobre todas las perspectivas sobre los gatos de exterior.

Todos se respetan unos a otros, y las diferentes perspectivas que los miembros traen a la mesa fortalecen, en lugar de disminuir el trabajo. Sobre todo, todos quieren información que pueda ayudar a guiar las decisiones basadas en datos sobre los gatos de vida libre.

Avance rápido hasta hoy: el grupo, del que soy miembro, ha publicado tres artículos de revistas revisados por pares: el primero sobre los resultados iniciales de la modelización de población, el segundo sobre muertes evitables de gatos y el tercero sobre cómo equilibrar el impacto en la población y el costo en la gestión de los gatos de vida libre. También  hay una guía complementaria para aquellos que quieren conclusiones prácticas de todo este modelado sin el extenso material técnico, y pronto publicaremos una guía para ayudar a las personas a monitorear de manera efectiva las poblaciones de gatos de vida libre y cuantificar su éxito.

¿Por qué decidimos aplicar modelos de población a los gatos de vida libre? Porque a pesar de la creciente popularidad del CER/ TNR en las últimas décadas, todavía hay pocos datos reales para ayudar a los defensores a elegir el mejor enfoque para     sus proyectos de esterilización.

A pesar de la creciente popularidad del TNR/CER en las últimas décadas, todavía hay pocos datos reales para ayudar a los defensores a elegir el mejor enfoque  para sus proyectos de esterilización.

El modelado de población, que se ha utilizado durante mucho tiempo en la biología de la vida silvestre y otros campos, ofreció la siguiente mejor opción: usar los datos reales que existen, agregar aportes de expertos donde sea necesario y simular los efectos de diferentes enfoques del CER/ TNR utilizando un modelo informático realista. De esta manera, pudimos simular los impactos a largo plazo de 14 estrategias diferentes de gestión para reducir las poblaciones de gatos comunitarios, incluidos el CER/TNR, atrapar  y eliminar, sacrificio episódico y una combinación de enfoques, cada uno realizado con intensidades altas, medias y bajas, y sin acción.

La buena noticia es que, durante un período de 10 años, los modelos demostraron que el CER/TNR puede ser una forma rentable de reducir las poblaciones de gatos de vida libre. Sin embargo, los modelos también mostraron que necesitamos realizar el CER/TNR  de forma específica para lograr este resultado.

La modelización de la población muestra que una estrategia de alta intensidad de captura-esterilización-retorno puede reducir las muertes evitables de gatitos en más del 95%, un impacto que salva vidas que es significativamente mayor que otros enfoques de gestión.

Estos son algunos puntos clave:

Identifica la población objetivo y tus metas.  Antes de comenzar un proyecto TNR/CER, identifique a tu población objetivo y establezca objetivos claros para lo que desea lograr. El mejor enfoque dependerá, en parte, de tus objetivos.  ¿Quieres reducir el número animales?  ¿Eliminar por completo una población en un área en particular?  ¿Para reducir las quejas sobre molestias?

Si el objetivo es eliminar una población de gatos, la eliminación (letal o no letal) será más efectiva que el TNR por razones obvias: se llevan a los gatos. Sin embargo, el número de gatos que necesitarían ser eliminados es tan grande, y la necesidad de matar tan implacable (especialmente teniendo en cuenta los abandonos y la inmigración), que no será aceptable o factible en la mayoría de las comunidades.

Cuente primero. Para evaluar la efectividad de sus esfuerzos, debe medir el número de referencia de gatos en su área objetivo, determinar dónde se encuentran y continuar monitoreando los cambios a medida que trabaja para gestionar la población. (ACC&D tiene recursos sobre cómo  hacerlo;  el DC Cat Count proporciona una guía detallada).

«Alta intensidad» al principio. Una alta intensidad en tu programa TNR significa esterilizar el 75% de los gatos muy rápidamente, incluso si requiere invertir recursos adicionales al  principio o centrarse en un área más pequeña. (Más tarde puede desplegarse para cubrir más terreno). Una vez hecho esto, asegurarse de que la proporción de gatos esterilizados nunca caiga por debajo del 75%; idealmente, se hará progresivamente más alta. ¡No podemos enfatizar lo suficiente cuán importante es este TNR de alta intensidad para lograr buenos resultados (en términos de población y costos) durante 10 años!

Frenar la inmigración y el abandono. La llegada de nuevos gatos sin esterilizar puede sabotear totalmente los progresos. Nuestro modelo mostró que agregar solo un gato nuevo a la población objetivo cada seis meses duplica con creces el costo de lograr la misma reducción de la población en comparación con ningún gato  agregado.  Fundamentalmente, una sobreabundancia de gatos que deambulan libremente es  tanto un «problema de personas» como un «problema de gatos». Cuando sea posible, también puede enfocar los esfuerzos de TNR en áreas más aisladas con barreras que impidan la introducción de nuevos gatos, como un río o una carretera.

No ignore las muertes  prevenibles. Cuando se tuvieron en cuenta las muertes prevenibles (la alta mortalidad de gatitos nacidos en la calle más cualquier gato muerto para gestionar poblaciones), el impacto del TNR de alta intensidad sobre el número de vidas salvadas  fue mucho mayor que otros escenarios que modelamos. Centrarse en las muertes que no ocurren requiere un cambio en el pensamiento, pero es muy importante cuando sus objetivos son minimizar el sufrimiento y maximizar la supervivencia.

Se estima que el 75% de los gatitos nacidos al aire libre no llegan a los 6 meses de edad. El TNR de alta intensidad puede prevenir estas muertes.  Foto de Kim Cook/AP Imagen para la HSUS

Esperamos que nuestros hallazgos inspiren a los grupos de TNR a analizar de cerca las formas de hacer que su trabajo sea más eficaz, tanto en términos de reducción de poblaciones como de uso eficiente de recursos limitados. También esperamos que los financiadores piensen en cómo pueden apoyar mejor a los grupos para adelantar los esfuerzos de TNR y reducir el abandono y la inmigración de nuevos gatos.

Por supuesto, los modelos son solo eso: modelos. No podemos garantizar que siempre coincidan con los resultados del mundo real.  Sin embargo, lo que desarrollamos se basó en cada bit de datos de campo a los que el comité podía acceder y opiniones de expertos cuando los datos no estaban disponibles.

Varios miembros del comité de modelado de ACC&D estuvieron profundamente involucrados en el innovador DC Cat Count, y el personal de ACC&D participó en los ocho años del Cat Count de Hayden Island (Oregon), que generó estimaciones de la cantidad de gatos en la isla durante casi una década. El modelado también ayudó a inspirar proyectos de campo para monitorear las poblaciones de gatos que deambulan libremente, cuyos datos a su vez pueden ayudar a refinar modelos futuros.

El trabajo de modelado de ACC&D, así como los proyectos de conteo de gatos que siguieron, es un testimonio del hecho de que, al contrario de cómo los medios de comunicación suelen retratar las relaciones entre los defensores de la vida silvestre, las aves y los gatos, existe un amplio terreno para colaborar de maneras que pueden beneficiar a todas las especies.

Este artículo fue traducido y publicado con permiso de la Humane Society of the United States. Haga clic aquí para leer el artículo original.

 

 

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Reconcilable differences. (Diferencias reconciliables) Animal Sheltering magazine Fall 2017.

El trabajo de proteger animales es siempre desafiante, pero se vuelve más complicado cuando los intereses de diferentes especies entran en conflicto. Este tipo de escenarios no se ven limitados a los gatos y la vida salvaje, pero como los programas de atrapar- castrar-devolver (TNR) se han vuelto más y más habituales, las colonias felinas han ocupado el foco de atención en el debate de animales vs animales.

Mientras la discusión es habitualmente polarizada, es importante no caer en la trampa. Al contrario, deberíamos centrarnos en el grupo común existente entre los defensores de la TNR amantes de la naturaleza, los avistadores de aves amigables con los gatos y todos los demás que están dispuestos a centrar sus energías en buscar soluciones humanas y efectivas.

Colaborar con las partes implicadas que están fuera del campo del bienestar animal puede parecer una pérdida de energía y de tiempo, pero si se evita que los esfuerzos que se hacen de forma efectiva con el TNR sean bloqueados por motivos de conservación, el tiempo gastado en reconocer que se comparten objetivos valdrá la pena a largo plazo.

Afortunadamente, hay muchos puntos en común, y algunas personas maravillosas pisan esta área, cada vez más amplia, donde los objetivos de los conservacionistas y los defensores de los gatos se superponen.

Una de esas personas es el biólogo de vida silvestre John Boone. En la Great Basin Bird Observatory, en Nevada. Boone y sus colegas llevan a cabo una investigación conjuntamente con el monitoreo de poblaciones, planes de conservación y un programa completo de monitoreo de aves.

Boone también forma parte del consejo de directores de la Alliance for Contraception in Cats & Dogs (ACC&D) y es un miembro desde hace tiempo de la SPCA del Norte de Nevada, donde ayuda al lanzamiento de un programa regional de sacar los ovarios/ castrar. Además, ha ayudado a HSUS y Human Society international en estudios para incrementar la efectividad de los programas de control poblacional para perros callejeros y gatos comunitarios.

Ahora Boone está usando su experiencia para colaborar en una investigación entre el HSUS y el Human Rescue Alliance en Washington D.C, que evaluará los cambios en las poblaciones de gatos comunitarios, una forma clara de medir los resultados del TNR. (Los resultados de este proyecto y las herramientas usadas por otros grupos para su propio censo de gatos comunitarios serán publicados pronto).  Este proyecto es solo un ejemplo de cómo los conservacionistas y las organizaciones que velan por el bienestar animal pueden trabajar juntos hacia el objetivo compartido de que haya menos gatos comunitarios. Aunque nunca coincidirán en todos los puntos, cuando nos referimos a los gatos comunitarios, Boone dice “Podemos mejorar tremendamente el status quo y, al hacerlo, beneficiar tanto a gatos como a la vida salvaje.
En esta sesión de preguntas y respuestas editada con Katie Lisnik de The HSUS, Boone comparte sus ideas sobre un avance para los gatos y la vida silvestre».

ENTREVISTA A JOHN BOONE:

¿Cuál crees que es la información más importante para que los defensores de los animales comprendan las ideas conservacionistas de la vida salvaje y de dónde vienen?

Conservacionistas y defensores de los animales están motivados por la ética de que todas las vidas tienen valor. Los conservacionistas se centran en proteger los sistemas naturales que mantienen la diversidad de los seres vivos, mientras que los defensores de los animales se centran en la protección individual de las vidas y esta diferencia de perspectivas es lo que provoca los conflictos.

¿Qué consejo le das a los grupos de bienestar animal que quieren atraer a la parte más conservacionista?

Los científicos conservacionistas saben cómo gestionar las poblaciones animales y medir el impacto. Los movimientos de bienestar animal saben cómo trabajar con gatos, están altamente motivados y pueden poner sobre la mesa recursos humanos muy valiosos. Si unes estas dos piezas, puede darse lugar un gran avance.

Mi consejo para seguir colaborando es doble. Primero encontrar la pareja correcta. No todo el mundo es apto o está dispuesto a colaborar, así que hay que centrarse en encontrar a los que sí lo están y no en discutir con los que no. En segundo lugar, acordar las medidas apropiadas del programa es algo crítico. Si le preguntas a los conservacionistas y a los operadores de TNR sus opiniones sobre los esfuerzos del TRN, probablemente obtendrás dos respuestas muy diferentes. Si, por otro lado, mides sistemáticamente como el TNR afecta a las poblaciones de gatos comunitarios, algo que no se hace de forma rutinaria a pesar de ser bastante factible, no habría razones para discutir. La información puede usarse para aprender que funciona y que no funciona, para focalizar mejor los esfuerzos y así maximizar el impacto.

¿Qué herramientas necesitan los grupos que velan por el bienestar animal para ser tan efectivos como sea posible en este asunto?

Primero, las poblaciones son muy diferentes de los animales individuales que las componen. Por ejemplo, la esterilización es una manera increíblemente efectiva de reducir la tasa reproductiva de un gato individual, pero a nivel poblacional o colonial, los programas de TNR pueden no tener un gran impacto en la reproducción total hasta que no se alcance una alta tasa de esterilización con el tiempo. Por lo que los grupos que velan por el interés animal deben intentar aprender un poco más sobre cómo funcionan las poblaciones, muchas de ellas ya lo están haciendo.

Secundariamente, el mundo del bienestar animal se ha basado demasiado en las estadísticas de los refugios para sacar conclusiones sobre la eficacia del programa TNR. Esto es problemático ya que son muchos los factores que pueden interferir en los datos de los refugios. Es relativamente fácil, pero para medir el impacto del TNR sobre las poblaciones de gatos comunitarios más directamente, los grupos que velan por el bienestar animal deberían aprender más sobre estas técnicas y usarlas más a menudo.

Finalmente, si queremos que nuestros programas sean genuinamente efectivos, necesitamos que se comiencen a mirar datos para aprender que funciona y que no, y adaptar nuestras acciones a ello. Muchos grupos por el bienestar animal recogen los datos, pero solo unos pocos capitalizan sistemáticamente la información. Los científicos dedicados a la vida salvaje u otros analistas de datos pueden ser participantes efectivos en estas tareas debido a su capacidad técnica.

¿Puedes describir el modelo de trabajo que has usado con ACC&D?

Fue un esfuerzo grupal liderado por el Dr. Phil Miller del Conservation Breeding Specialist Group y organizado por ACC&D. Mediante la creación a ordenador de un modelo realista de cómo funciona la población de gatos comunitarios, somos capaces de comprobar los diferentes modelos de gestión en un medio virtual, mucho más de lo que podríamos haberlas probado en la vida real. Haciendo esto, podemos tener una idea bastante clara de que medidas de gestión parecen funcionar mejor y centrarnos en probarlas en el campo.

Muchas ideas útiles han salido de estos modelos. Como un ejemplo, los modelos dejan claro que, para disminuir el número de gatos a lo largo del tiempo mediante la esterilización, es necesario alcanzar y mantener una tasa alta de esterilización constante, que respalde el objetivo a conseguir. Los modelos también nos proporcionan una idea realista de cuánto tarda una población de gatos en responder a los esfuerzos intensivos del TNR, ilustrando lo difícil que es mantener una alta tasa de esterilización cuando las tasas de abandono son altas. Los modelos nunca son perfectos, pero nos ayudan a comparar sistemáticamente diferentes formas de alcanzar nuestros objetivos.

Versión original de Katie Lisnik (Traducido por FAADA)

*Publicación en Animal sheltering

**Artículo relacionado del autor  John Boone en la revista Iustel